En el Río Perfume de Hue, Vietnam, el atardecer se convierte en magia pura. Barcos de madera flotan en silencio mientras mujeres con ao dai blancos y sombreros cónicos encienden cientos de farolillos que brillan como estrellas caídas sobre el agua.
El río recibe su nombre porque, antes, las fragantes flores de los huertos cercanos flotaban río abajo, perfumando todo su curso. Hoy, esas flores se han convertido en luces que llevan deseos y sueños.
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